Visita al cuartel de campaña de Mccain

Ayer tuve la oportunidad de visitar nuevamente las oficinas de campaña de John Mccain, todo ha cambiado mucho desde mi última visita, en lugar de uno ya son 3, los pisos del edificio que se están utilizando y el ambiente pesimista de los primeros días ha sido sustituido por buenas sensaciones. Como dirían en el otro lado «Sí se puede», aunque nadie da mucha importancia a las últimas encuestas, la escasa distancia es un aliciente continuo para seguir trabajando.

Hay mesas y mesas, mucha gente trabajando, en la entrada unas maquinas de café y una nevera repleta de Coca-Colas, a última hora se multiplican los repartidores de pizza. El piso se divide entre la gente de coalitions, donde los latinos tienen un lugar destacado con su slogan «Estamos Unidos», producción audiovisual, ecampaña… al fondo se ve un cartel gigante que anuncia la War Room, pero no he llegado tan lejos.

Los corrillos comentaban la anecdota de San Diego de hace un par de días, cuando el Senador lanzó su propio micrófono a un espectador que se quejaba de que no había podido preguntar, y se acercó a él para dialogar tranquilamente. La imagen ha dado la vuelta al mundo, y todos comentan como una pregunta trampa, están convencidos de que el espectador era alguien de la campaña de Obama, se ha convertido en un éxito.

Otros hablan de unas encuestas que dicen que si Condolezza Rice acompaña a Mccain en el ticket ganaría incluso Estados impensables como New York, aún así nadie cree que el sueño de muchos pueda hacerse realidad.

Obama ante su reto mayor

Según la última encuesta publicada en USA, que otorga a Obama 8 puntos de ventaja, menos de la mitad de los americanos creen en su capacidad de ejercer como Comandante en Jefe, un elemento esencial cuando Estados Unidos está peleando en Irak y Afganistan. Tras algunas declaraciones en los últimos días, que muchos interpretaron como un cambio de postura, Obama anunció para ayer su discurso definitivo «key speech» sobre su política exterior.

Para preparar el ambiente los demócratas lanzaron un nuevo anuncio:

En Washington había gran expectación para ver qué podía decir el candidato demócrata y la verdad es que no ha aclarado mucho las cosas. En el campo de las críticas se ha cebado con Bush y Mccain (a los que cita como si fueran en el mismo ticket) por obsesionarse con Irak, distrayendose del verdadero objetivo militar Afganistan (a mi me sigue recordando a alguién)

Quizás lo más llamativo son sus referencias al liderazgo norteamericano en el mundo:

“new era of international co-operation” in which America would once more lead — rather than alienate — the rest of the world.

La acusación es llamativa porque se asocia con el discurso habitual de todos aquellos enemigos de Estados Unidos que señalan a la administración Bush como verdadero culpable de la dictadura Castrista, la situación en Iran, o la revolución bolivariana.

Además insistió en su voluntad de retirar las tropas en 16 meses. Las críticas no se han hecho esperar. Mccain señalaba con gracia, que antes de cambiar de planes es mejor pisar el terreno y hablar con la gente que está allí dejandose la vida,

“In my experience,” he said, “fact-finding missions usually work best the other way around: first you assess the facts on the ground, then you present a new strategy.”

insistiendo en esa línea de campaña que nos recuerda permanentemente la campaña republicana:

También en Europa algunos como Gordon Brown han señalado su plan para Afganistan, su oferta estrella, como irreal, ya que pretende evitar la entrada de terroristas, sellando una frontera enorme y salvaje entre Afganistan y Pakistan, cuando los británicos no han podido hacerlo con Irlanda, ni siquiera los americanos con México o Cánada. Su Secretario de Defensa Des Browne también se ha quejado del calendario de retirada, que deja a sus aliados in albis, dicho con delicadeza.

Su llamada a la actuación unilateral en Iran, que provocó ciertos recelos en las cancilleria europeas, esta vez se trató con algo más de delicadeza solicitando la ayuda de sus socios, que llevan años trabajando en el problema.

Obama-Mccain ¿quién es quién en los temas importantes?


Ramón Lanus advierte en su recien estrenado blog de una iniciativa de advanceusa, una hoja comparativa de las posiciones de Obama y Mccain en determinados asuntos.

Es bastante clara, y va más allá de los ejes de campaña que se podrían resumir así:

Mccain, Heroe de los Tax reformer, Prolife y Comandante en Jefe. El lider que América necesita en tiempos de crisis.

Obama, el cambio.

Aquí está la hoja, para verla en grande pincha aquí:

Cambio Cameron por Sarkozy

El discurso va rodando como una bola de nieve por esa pendiente escarpada que es la red, yo lo he pillado al vuelo en ese blog tan sugerente, ser audaces, y ya no me sorprende ni el eco del discurso ni la fama del personaje.

Hace un año dedicabamos horas enteras a analizar el discurso de Sarkozy, su puesta en escena, anunciabamos la llegada del «político», como si de un anuncio de colonia se tratara, y celebrabamos la victoria de la UMP, como si hubiera sido nuestra. Luego llegó la Bruni y Sarkozy se fue desdibujando, sin perder el tipo, aumentando sus tacones y reduciendo sus michelines, todo nos sonaba a fuego de artificio, a truco electoral, y sus nuevos éxitos nos huelen cada día más a mediática naftalina.

Por eso la reaparición de Cameron, su discurso en Glasgow, su ventaja en las encuestas, nos devuelve la ilusión, nos recuerda su presentación en sociedad, y nos anima a seguir pensando que la construcción del mensaje político triunfador tiene más compromiso que concesión, más claridad que indefinición, más ideas que sorpresas, le deseamos suerte, esperamos impacientes su reunión con Obama y le seguiremos con atención (lo convierto en etiqueta de este blog, como una vez lo fue Sarkozy)… ¿hasta dentro de un año?.

Algunos párrafos:

«Nosotros, como sociedad, hemos sido demasiado sensibles. Para no herir los sentimientos de los ciudadanos, con objeto de evitar parecer excesivamente críticos, hemos dejado de decir lo que hay que decir. Llevamos décadas en las que se han ido paulatinamente erosionando la responsabilidad, las virtudes sociales, la autodisciplina, el respeto mutuo, las conquistas a largo a cambio de la satisfacción inmediata. Por el contrario, preferimos la neutralidad moral, no entrar en juicios de valor acerca de lo que son comportamientos adecuados o equivocados. Malo. Bueno. Correcto. Impropio. Son palabras que nuestro sistema político y nuestro sector público apenas se atreven a utilizar”.

“De acuerdo, no soy ajeno al estupor que estas palabras producen en la boca de un político. Están en su derecho de preguntar, ¿qué pasa con ustedes? Miren, déjenme que les diga una cosa: somos humanos, cometemos errores y nos achantamos con frecuencia. Nuestras relaciones se rompen, se deshacen nuestros matrimonios. Fallamos como padres y como ciudadanos igual que todos ustedes. Pero si el resultado de todo esto es un silencio cómplice acerca de las cosas que realmente importan, entonces estamos fallando por partida doble. Renunciar al uso de esas palabras –malo, bueno; correcto, impropio- implica una negación de la responsabilidad personal y una caída en el relativismo moral”.

«Corremos el riesgo de convertirnos en una sociedad amoral, donde ya nadie diga la verdad acerca de lo que está bien y lo que está mal, de lo que es correcto o resulta impropio. La consecuencia es terrible: la ausencia de límites hace que nuestros hijos piensen que pueden hacer lo que les parezca ya que ningún adulto intervendrá para ponerles freno. Ni siquiera, a menudo, los propios padres. Y eso tiene que terminar».