Facebook: nuevas reglas para las elecciones

Facebook: nuevas reglas para las elecciones

 

Tras nuevas revelaciones de cómo la red social fue utilizada en el año 2016 para influir en las elecciones, hoy Mark Zuckerberg ha anunciado las nuevas medidas que la compañía ha adoptado de cara a las elecciones presidenciales norteamericanas de 2020. 

Las medidas se suman a las ya existentes para las elecciones en general (reforzadas durante las elecciones al Parlamento Europeo) y a las específicas anunciadas en octubre de 2019, que buscaban evitar bots, proteger las cuentas de los implicados frente a posibles hackeos, aumentar la transparencia de las páginas (mostrando el nombre de su propietario), etiquetar los medios públicos de comunicación (en las páginas y en la contratación de publicidad), y facilitando las consultas sobre el gasto en publicidad de los candidatos. Añadir etiquetas de fact-checking y prohibir publicidad que promueva la abstención.

Además de reforzar algunas de estas políticas como el refuerzo de las cuentas de los implicados, o la identificación y eliminación de grupos o perfiles falsos o que promuevan la violencia, entre las nuevas medidas anunciadas la más destacada es sin duda la prohibición de contratar nueva publicidad  durante la última semana de campaña. No se trata de una jornada de reflexión ampliada, ya que “Los anunciantes podrán seguir publicando anuncios que comenzaron a publicar antes de la última semana y ajustar la segmentación de esos anuncios” si no de un margen de tiempo que, según la compañía, permita al resto plantear reclamaciones frente a falsedades o ataques injustificados y permita también que a través de la información que ofrece ya la  biblioteca de anuncios ” cualquiera, incluidos los verificadores de datos y periodistas, pueda escrutarlos.”

Otras incluyen la colaboración con las autoridades electorales estatales (ya que en Estados Unidos la legislación electoral depende de cada Estado) para “identificar y eliminar” las publicaciones o la publicidad que incluyan “falsas reclamaciones sobre las condiciones de votación”.

La limitación para facebook messenger  de reenvíos de mensajes que ya habían establecido para whatssapp, limitando “el número de chats a los que puedes enviar un mensaje al mismo tiempo”.

Además, se compromete a reforzar medidas frente a la abstención, evitando información falsa que desincentive el voto, tanto respecto a los mecanismos de votación como a las amenazas que utilicen el Covid para desincentivar la participación.

Por último, incluye un conjunto de medidas relacionadas con el recuento, para evitar publicaciones que aprovechen las dificultades del mismo para deslegitimar el resultado, o el sistema electoral. En esta linea utilizarán la información oficial para ayudar “a la gente a entender que no hay nada ilegítimo en no tener resultados en la noche de las elecciones.”, etiquetando como no oficial aquellas publicaciones que declaren la victoria antes de ser oficial y redireccionando hacia la información oficial. En esta línea etiquetarán también aquellas publicaciones que persigan ” deslegitimar el resultado de la elección o debatir la legitimidad de los métodos de voto”, y ofrecerá información oficial sobre la legitimidad de los mismos.

Se trata de un conjunto de medidas ambiciosas, que plantean una serie de dudas. La primera y la más evidente es la de la legitimidad de una compañía privada para establecer limitaciones que afectan de manera clara a la libertad de expresión y a la participación política (vinculada estrechamente a la libertad de expresión, especialmente en campaña electoral). Como ocurría ya con otras medidas ya en vigor el afán por proteger la legitimidad democrática puede silenciar el intercambio de información esencial para una campaña electoral y acallar denuncias legítimas, y amparadas en estos derechos fundamentales. Como señalaba Alex Howard con ironía: “El Chairman de la Comisión Electoral de Facebook anuncia nuevas reglas para la elección (…) y avisa que espera un resultado ajustado”.

La medida de impedir la contratación de anuncios durante la última semana resulta innovadora y  es una solución (quizás un poco amplia en el tiempo) para evitar uno de los problemas más difíciles de resolver: la capacidad de reacción eficaz en un canal de comunicación que necesita minutos (a veces segundos) para extender un mensaje, sin dejar tiempo para reaccionar. El problema que se plantea es qué ocurrirá en esa semana con las publicaciones (no pagadas) a través de las que se puede lograr una difusión similar, recogiendo, por ejemplo, spots televisivos o creando piezas publicitarias para difundir de manera orgánica. Esta decisión no resuelve otros problemas de la publicidad política (de ahí que twitter prohibiera este tipo de publicidad) como  el uso del microtargeting político (algo que Google está tratando de limitar) que para muchos es la verdadera amenaza.  

PS. Una anécdota, en la traducción “oficial” (ofrecida por Facebook) del post de su fundador hay dos erratas que llaman la atención: “Estamos ampliando nuestras políticas de represión de votantes”, al referirse a su política de suprimir información falsa que desincentive el voto. Y “proporcionará información autoritaria básica sobre la integridad de los métodos electorales y de votación.” donde debería decir información autorizada.

Suspensión de las elecciones primarias de Puerto Rico (8.2020)

Suspensión de las elecciones primarias de Puerto Rico (8.2020)

El pasado domingo Puerto Rico celebró elecciones primarias de los partidos PNP y PPD. El voto se realiza a través de máquinas con lector de papeletas.

Además de los problemas derivados del Covid, que en estos momentos se encuentra muy extendido en la zona, y que provocó extender el voto telefónico a los que habían dado positivo y experimentar con un sistema que permitía votar desde el coche, las elecciones se han encontrado con un nuevo problema, que recuerda algo a los problemas de las elecciones de República Dominicana de hace unos meses, la ausencia de papeletas.

En este  caso el Código electoral había sido modificada recientemente, el 20 de junio de 2020, sin un consenso amplio, y, entre otras cosas, reducía considerablemente la administración electoral.

El sistema de votación era inicialmente uno de los puntos fuertes de la reforma. La reforma establecía un nuevo sistema de voto por internet para las próximas elecciones, que iría aumentando hasta 2028 cuando  sólo sería posible el voto por internet y el voto por correo, y así fue aprobada por ambas cámaras pero la iniciativa fue rechazada por la Gobernadora alegando ausencia de garantías y fue modificada, manteniendo exclusivamente la extensión del voto por correo (excepcional hasta ahora). Así se mantenía el sistema de votación electrónico, basado en una única papeleta (por elección) en la que es necesario marcar al candidato elegido.  La ventaja de este sistema, muy extendido en todo el mundo, es que finalizada la votación es la máquina la que realiza el recuento, permitiendo ofrecer resultados rápidos una vez cerradas las urnas y ofreciendo la seguridad de poder comprobar a posteriori si se corresponde con las papeletas. Este tipo de sistemas de votación se han venido probando en España, al menos desde el año 2000 (el primer simulacro al que asistí fue el de la elección del Presidente del Athletic de Bilbao).

El domingo por un error logístico muchos de estos  no habían recibido las papeletas  a la hora de abrir los centros de votación. El resto de centros electorales decidió abrir el proceso, y la Comisión Electoral amplió los horarios de votación confiando en la llegada de las papeletas a todos los puntos. Pero según avanzaba la jornada las papeletas seguían sin llegar, al menos a 60 centros de votación, y finalmente se decidió suspender el proceso (con idea de reanudarlo).

Esto plantea una serie de dudas jurídicas y de gestión electoral:

La primera cuándo reanudar la votación, si hacerlo lo antes posible (con los problemas de conflicto con las obligaciones laborales de los votantes) o retrasarlas hasta el siguiente domingo (asegurada la recepción de las papeletas en los centros de votación).

La segunda qué hacer con los votos ya emitidos. El sistema permite obtener los resultados sin alterar la integridad de la votación, por lo que las autoridades se planteaban la posibilidad de apagar las máquinas hasta que se reanudara el proceso (lo que podía generar dudas sobre los votos ya emitidos) o emitir los resultados de la votación (hasta ese momento) y volver a comprobarlos al reiniciar la votación, intentando acabar así con las dudas que podría generar este proceso.

Al final se impuso la sospecha y el temor y se empezaron a imprimir los recibos de votación, que se han comenzado a difundir por las redes sociales, poniendo de manifiestos ciertas tendencias que podrían influir en la decisión de aquellos que faltan por votar.

La tercera duda es sobre a quién le corresponde adoptar la decisión. En principio la decisión corresponde a la Comisión Estatal de Elecciones (CEE), órgano que también sufrió una remodelación en la reforma electoral,  y a los comisionados electorales del Partido Nuevo Progresista (PNP) y del Partido Popular Democrático (PPD). El problema es que los Presidentes de los partidos que están celebrando las primarias  son parte interesada (al ser también candidatos) y sus intereses no coinciden con  el del resto de los candidatos que participan en las mismas. De hecho el acuerdo de la CEE de reanudar las votaciones el próximo domingo ha sido rechazado por candidatos de ambos partidos, que han denunciado el acuerdo ante el Tribunal Supremo, que ha admitido el recurso y tendrá que resolver.

A día de hoy las opciones son reanudar  las elecciones suspendidas, mañana mismo o el próximo domingo, y publicando o no los resultados de las votaciones ya realizadas,  o cancelar el proceso y volver a celebrar toda la votación.