En DOG hemos preparado un análisis del fracaso de la consulta celebrada en Barcelona sobre el futuro de la Diagonal. Aunque lo hemos subido a nuestro blog creo que resultará de interés replicarlo en este blog.

El ayuntamiento de Barcelona ha celebrado en los últimos días, del lunes 10 al sábado 15 de mayo, una consulta ciudadana para la reforma de una de las avenidas más emblemáticas e importantes de la ciudad: La avenida Diagonal.

Una consulta en las que las nuevas tecnologías estaban destinadas a jugar un papel muy relevante, al facilitar, a través de la votación desde Internet, una participación amplia. Los resultados de la iniciativa han decepcionado a propios y extraños por la poquísima afluencia a las urnas –electrónicas o presenciales- y el triunfo de la opción que planteaba dejar todo como está. Quizás la primera lección sea esa: el uso de las nuevas tecnologías per se, no garantiza el éxito de nuestras acciones, no hay campañas a la Obama sin Obama.

En este intento por hacer valer la voz del ciudadano, su participación activa en la democracia y su convergencia con el uso de las nuevas tecnologías, hemos detectado seis errores que llevaron al fracaso la consulta ciudadana.

Cifras:

Costo de la consulta: 3 millones.
Costo de las obras A ó B: 70 millones.
Ciudadanos empadronados: 1.414.383
Votos emitidos: 172.161
Votos realizados por Internet: 76.555
Votos opción A (Boulevard): 20.447
Votos opción B (Ramblas): 14.260
Votos opción C (sin cambios):137.454
Tiempo estimado de obras A ó B: 7 meses

1. No era el momento adecuado:

El mismo Alcalde aceptó el hecho de haber calculado mal el tiempo para la ejecución de la consulta. Así, muchos interpretaron que dicha consulta se trataba más de una estrategia de fortalecimiento de la imagen del Alcalde ante la crisis nacional. En palabras del Alcalde:

  • “Hemos hecho una pregunta inadecuada en un momento inadecuado” (El País, 16 de mayo)
  • “Este instrumento de acercamiento a la ciudadanía se ha convertido en el símbolo de alejamiento de las preocupaciones de los barceloneses”. (El País, 16 de mayo)
2. Contaban con el apoyo de muchas asociaciones y grupos, pero no del ciudadano común:

Para la consulta, el Alcalde contó con el soporte de varias organizaciones, entre ellas sindicatos, grupos ecologistas, grupos a favor del transporte público, etc., sin embargo se olvidó de un factor fundamental: el ciudadano, dando por hecho que el ciudadano estaría a favor de una consulta de ese estilo. A continuación se muestran algunas declaraciones hechas por ciudadanos comunes que fueron recogidas en el diario El País:

  • “Nos acaban de anunciar recortes en pensiones y en salarios, que retiran los cheques por los recién nacidos y no sé cuántas cosas más y el alcalde quiere gastarse una millonada en la reforma de la Diagonal. No lo entiendo y que conste que he sido votante socialista.” (La Vanguardia, 14 de mayo)•
  • “¿La Diagonal? Oiga, aquí debería construirse una escuela” (ABC, 11 de mayo)
  • “Esto es un mercado municipal y aquí nos morimos del calor debajo de este techo. Podían empezar por poner remedio a estas cosas… que no son tan caras” (La vanguardia, 13 de mayo)
3. Falta de involucramiento de parte de la sociedad:

A pesar de que se han abierto distintos debates, conferencias y se ha fomentado la posibilidad ciudadana de enviar aportaciones al ayuntamiento para que fuesen valoradas y en caso de ser viables, incorporadas al proyecto inicial, la actividad, según la página oficial del proyecto, implicó la participaron de más de 30.000 personas, pero no logró involucrar al público para llegar a “enamorarlos” del proyecto, quedándose la comunicación en el plano racional, ofreciendo datos técnicos que, para el ciudadano común, le son irrelevantes y difíciles de encontrar.

¿Por qué? Porque a los más de un millón de barceloneses empadronados solo se les propuso un proyecto cerrado, (Plan A ó B), después se generó una consulta sin averiguar si en realidad esa obra de 70 millones era de interés para los ciudadanos.

  • “La verdad es que hoy se ha liado una discusión entre clientes y dependientes a propósito de la Diagonal. Todos tenemos prioridades más cercanas y también está la cuestión de si se está preparado o no. A mí me puede gustar más un dibujo u otro, pero no me veo capaz de tomar una decisión así”. (El País, 15 de mayo)
4. Fallas en el soporte para la votación en línea:

Existieron, desde el inicio de las jornadas para la votación en la consulta, una serie de fallas técnicas que repercutieron en la confianza del ciudadano, desalentándolo para ir a votar. Las fallas afectaron incluso al Alcalde y al líder del Partido Popular de Cataluña.

  • “Acabo de oír por la radio al alcalde, que dice que tuvo que votar otra vez porque la primera no valió. ¡Hombre…!” (El ABC, 15 de mayo)
  • “…Alberto Fernández Díaz, líder del PP, a quien el sistema no le dejó votar de forma presencial porque ya se había emitido un voto con su nombre y DNI por el sistema de SMS en Internet sin haberlo hecho él.” (La Vanguardia, 16 de mayo)
5. Politización de la consulta:

Para los ciudadanos y los grupos políticos no gobernantes, la consulta fue una clara oportunidad para atacar al Alcalde y los responsables de la orquestación de la consulta. El hecho de que algunos grupos como los sindicatos, apoyaran al gobierno para la consulta y la posible reforma de la avenida, es un “pretexto” político para que los demás grupos vieran en la consulta, una acción política.

  • “Este manifiesto, estaba firmado por la Unió General de Treballadors de Catalunya (UGT de Catalunya); Comissions Obreres (CCOO de Catalunya); la Federació d’Associacions de Veïns i Veïnes de Barcelona (FAVB); el Consell d’Associacions de Barcelona (CAB); el Consell de la Joventut de Barcelona (CJB); el Consell Barcelona Comerç; el Consell de la Gent Gran de Barcelona; Diagonal per a tothom; Fundació Ferrer i Guàrdia; Junta Rectora Institut Municipal de Persones amb Discapacitat; Federació de Persones amb Discapacitat Física (ECOM); Federació d’Entitats Llatinoamericanes de Catalunya (FEDELATINA); i la Federació de Cases Regionals de Catalunya.” (El País, 14 de mayo)
    • “La consulta se ha convertido en una especie de referéndum contra el alcalde”. (La vanguardia, 14 de mayo)
6. La ruptura con los principios del Gobierno Abierto en el mismo proceso de la consulta:

El gobierno, en su afán de cercanía con el pueblo e interés por la transparencia, “lanza” la consulta, pero esta instancia es incompleta y cae en disonancias porque las alternativas presentadas a los ciudadanos (A y B) no se presentaron en igualdad de circunstancias, y prácticamente se escondió la opción C. Asimismo, tampoco se dio a conocer el costo de la consulta que es lo que hubiera permitido hablar de mayor transparencia. Con esto se logró desmotivar y enojar a muchos ciudadanos, que por un lado dejaron de votar y/o lo hicieron castigaron con la opción C al gobierno.

  • “Es cierto que se ha tratado de explicar con absoluta transparencia las diferencias entre el proyecto A y el B. Pero, ¿qué pasa con la opción C de dejarlo como está? En una campaña con tres opciones sólo se publicitaban dos en las marquesinas. En el propio sitio web se explican las dos opciones y sus bondades, pero se menosprecia la opción C constantemente en la disposición de contenidos y en los textos que prácticamente dan por hecho que “el futuro” sería la A o la B.” (El País, 17 de mayo)

 

Pretender que el uso de las nuevas tecnologías per se asegurare el éxito de nuestras campañas, acciones, marcas o elecciones, es una apuesta temeraria por no decir infructuosa y despilfarradora de recursos económicos y capital humano. Debemos ser consientes que Internet, las redes sociales, los SMS, etc., son sólo una herramienta al servicio de un objetivo. A la administración le corresponde aprender a utilizarla o dejar su gestión en manos de expertos.