Diciembre se ha convertido en el mes de los libros colectivos. En las últimas semanas han visto la luz cuatro proyectos bien distintos, que llevaba tiempo esperando. Algún día hablaré de los tres primeros, Buenavista Social Blog (sobre la utilización de las nuevas tecnologías como camino hacia la libertad en Cuba); Homenaje a Jorge Carpizo en Madrid (una colección de artículos para homenajear la estancia de investigación del ilustre jurista Mexicano Jorge Carpizo en la Universidad Complutense) y Blagers (resultado de la I Conferencia internacional de Blogs Jurídicos celebrada en Bogotá). En el horno quedan otros tres en los que contribuyoc con artículos sobre la campaña electoral online, su regulación, y el uso de las redes por parte de la administración. Hoy quiero presentaros “Gestión actual del consultor político”, de la editorial LID (colección Gestión Actual).

La publicación de este libro confirma la pujanza de un sector, inexistente hace un par de años, de la que Ignacio Martín Granados hablaba hace un tiempo en su blog. La lista de empresas que ofrecen este tipo de servicios en Iberoamérica, que Jorge Santiago ha incluido como broche del libro, es una buena muestra de ello….
Quizás el mejor síntoma de esta explosión controlada de la consultoría política sea el de la oferta formativa. De memoria me salen 7 Masters o Cursos Superiores, con los que tengo o he tenido alguna relación: MCPC Universidad de Navarra, Unidad Editorial-Carlos III, Fundación Ortega y Gasset, CEU Luis Vives de Valencia, Universidad Complutense, ICADE, (Vía @hooligags añado otros dos, con los que no tengo relación, “Máster en Gestión de la Comunicación Política y Electoral (UAB) y “Màster en Marketing Polític. Estratègies i comunicació política” (ICPS-UAB+UGR+USC) y el de la Universidad Pontificia de Salamanca, en el que nació este proyecto editorial.

Sus directores, Jorge Santiago y José Angel Carpio, coordinan las aportaciones de 12 consultores políticos: Yehonatan Abelson, Luis Arroyo, Antoni Biarnés, Doris Capurro, Gabriel Cortina, Roberto Izurieta, Gloria Ostos, Antonio Sola y un servidor. El enfoque es inédito en la literatura en castellano, ¿qué es un consultor político? ¿qué hace un consultor político? y ¿cómo puede uno convertirse en consultor político? Las respuestas se desgranan en 8 capítulos, a los que se añade un prólogo de Ramón Jauregui, y se alejan bastante de la imagen tradicional del Rasputín que maneja los hilos en la sombra, del spindoctor, el Maquiavelo moderno, que domina las claves de la ambiguedad y la mentira, o incluso del guru, el arquitecto, al que se le atribuyen éxitos y fracasos, en los que tiene sólo una parte de responsabilidad.

Desde la descripción reveladora de las 11 caras del consultor político a la minuciosa explicación de los pasos operativos, legales y de promoción para crear una consultoría; del mapa de competencias básicas del consultor a la investigación como herramienta imprescindible; de la campaña electoral a la campaña permanente; de la imagen política al uso de las nuevas tecnologías… El libro es una excelente guía para los que quieran ganarse la vida con este trabajo. Un trabajo alejado del glamour que da “El Ala Oeste de la Casa Blanca”, más de oficina que de cocktail (que aunque existan no se suelen poder disfrutar), más de día a día que de grandes crisis (aunque hay veces que el día se convierte en crisis), más de metódicos currantes que de genios visionarios. El consultor político que sale de estas páginas me ha recordado al homenaje de Forges a la mujer trabajadora: “Limpiadora, Cocinera, Doncella, Costurera, Planchadora, Niñera, Maestra, Telefonista, Recepcionista, Choferesa, Psiquiatra, Enfermera, Puericultora, Economista, Matemática, Intendente, Sensual Geisha y Amante”, pues ponga “ama de casa, es lo mismo”, que no se si hoy pasaría los filtros del ministerio de igualdad. Jefe de campaña, responsable de prensa, director de comunicación, coach de lideres, entrenador de debates, formador de candidatos, director operativo, maquillador, fotógrafo, cocinero (de encuestas) e incluso confidente y psicólogo… consultor político, que es lo mismo.

Si son aficionados a los temas que tratamos habitualmente en este blog admitanme un consejo: No se dejen llevar por el título (que no es de lo más atractivo) y echenle un vistazo, me lo agradecerán.