Lecturas interesantes

Llevo tiempo sin escribir en el blog, tengo ciertas novedades que no me dejan un minuto libre y que os contaré muy pronto. De momento me conformo con dejaros algunos artículos de interés sobre el uso de las redes sociales en las recientes revoluciones.

Castells en La Vanguardia:

“Se pasó inmediatamente del ciberespacio al espacio urbano. Una vez en la plaza Tahrir, y en muchos otros espacios que se ocuparon en Alejandría, Suez y otras ciudades, se generó una dinámica de autoorganización, sin estructura previa, que se fue formando en la solidaridad ante el peligro y en la supervivencia diaria”.

Todo empezó con un libro de Gene Sharp

“the power of dictatorships comes from the willing obedience of the people they govern – and that if the people can develop techniques of withholding their consent, a regime will crumble… People might be a little surprised when they come here, I don’t tell them what to do. They’ve got to learn how this non-violent struggle works so they can do it for themselves.”


Twitter, Gladwell, and Why Social Media’s Revolutionary Potential Isn’t (Really) About Egypt. Xiaochang Li

the crucial difference between these networked-enabled revolutions and their predecessors is that they’re essentially “leaderless revolutions.” The idea of a leaderless revolution is interesting precisely because it means that participants were able to conceive of and enunciate themselves as a public without need for a central voice.

Social media, cellphone video fuel Arab protests. Chris Lefkow

“We’re seeing a disintermediation of leadership”-Ben Scott. No longer need single charismatic leader to lead a [email protected]

Y de regalo el artículo sobre la sucesión de ZP que hoy ha publicado @toribiobea con opiniones de un menda.

Todo lo que siempre ha querido saber sobre las campañas online y nunca le han contado

Me piden un artículo sobre el uso de la tecnología en las campañas electorales para la revista maspoderlocal.es. A la luz de la demanda de los editores de esta revista se me ha planteado un reto divertido, hablar de campañas electorales online sin citar a Barack Obama. El reto no deja de ser sorprendente y estimulante así que me pongo manos al teclado y que Dios reparta suerte….

Lo primero que tenía que hacer era cambiarle el nombre, no hablar más de campaña online para empezar a hablar de la parte online de la campaña. Ya no podía empezar diciendo algo como “las recientes elecciones norteamericanas”, y tenía que buscarme una declaración impactante que llamara la atención: “en internet no se ganan votos pero se pueden ganar elecciones”. La sabiduría popular lleva siglos advirtiéndonos del peligro de pedir peras al olmo y algo parecido le ha pasado a muchos, políticos o no, con internet. De ahí la importancia de definir los resultados que podemos pedirle a esta parte de la campaña, sin fijarnos de ma- nera obsesiva en la penetración de internet, y su integración en el resto de la campaña.

Las elecciones se ganan en el “tú a tú” y la fortaleza de las herramientas 2.0 permite llegar a todos esos tú. Internet hoy no es capaz de construir, por si sólo, la opinión pública, pero bien dirigido, puede convertirse en una ayuda que marque la diferencia. Las elecciones se ganan en el “tú a tú” y la fortaleza de las herramientas 2.0 permite llegar a todos esos tú, de manera cercana y creíble; facilitarles material y herramientas para poder transmitírselo a sus amigos, a su manera, sin argumentarios ni frases hechas, con mayor cercanía y confianza.

Conseguir algo así, que mucha gente hable bien de ti a mucha otra gente, no es automático (a pesar de lo que a veces nos cuentan), continuidad y perseverancia son los ingredientes más importantes para que funcione una campaña. El tiempo cero no existe, ni siquiera en internet y a pesar de la apariencia de instantaneidad las campañas online, como el buen vino, necesitan tiempo para madurar y consolidar un grupo de personas comprometidas con el candidato y su mensaje. Las relaciones personales, la seducción, requiere tiempo y dedicación… pero no sólo eso.

La campaña tiene que tener algo interesante, atrayente que contar, es decir, debe tener contenido. Dar valor, proporcionar información de interés no sólo para quién la envía (difusión, publicidad, etc.) sino para quien la recibe. Además, la campaña tiene que utilizar las distintas plataformas, pero hacerlo de manera diferente, respetando sus distintos lenguajes, sus propios tiempos… (no es lo mismo un correo electrónico que un mensaje en el móvil, aunque esta ofrezca cada vez más posibilidades). Lo que no podemos olvidar es que la estrategia es solamente una, independientemente de la diversidad de plataformas.

Para lograr esta personalización no hay más remedio que ponerse en la piel del otro, conocer bien a la gente, nuestra gente, hablarle a través de sus canales preferidos, hablarles de lo que les interesa… una buena cibercampaña es proporcional al tamaño, pero sobre todo a la precisión de su base de datos. Y para conocer mejor a la gente no hay otra fórmula que escuchar. Saber es- cuchar es tomar en serio a los demás, también exige contestar cuando sea necesario, e incluso cambiar de opinión a mitad de camino y cuando no sea así, explicarlo razonadamente.

El problema no es si permitirles hablar de ti, lo harán de todas formas, el problema es ayudarles a hacerlo lo mejor posible
Cuando la gente habla con la campaña puede terminar hablando por la campaña, y esto empieza a marcar la diferencia. En cierta campaña (casi pierdo la apuesta) más del 40% de los votantes recibieron información sobre el candidato a través de una persona de confianza (vecino, compañero de trabajo o familiar), una cifra imbatible, ¿no?. La autenticidad no tiene precio y lograr que la gente corriente hable de tu campaña es mucho más eficaz, genera mucha más confianza, que adiestrar a una legión de portavoces oficiales y representantes. El problema no es si permitirles hablar de ti, lo harán de todas formas, el problema es ayudarles a hacerlo lo mejor posible.

Otro de los peligros de la famosa campaña, es pensar que estos movimientos surgen y se mantienen de manera espontánea. Para poner a todas estas personas a “trabajar” para la campaña, lograr que su motivación se mantenga en el tiempo, ampliar su base social y llegar a los ciudadanos con un mismo mensaje y ob- jetivo, es necesario un equipo de profesionales dedicados en exclusiva a la campaña online y plenamente integrados y coordinados con los demás miembros de la campaña.
Una vez más, no se trata de implementar complicadas soluciones tecnológicas, ni de copiar costosas recetas. Ya no es cuestión de economía, como señalaba James Carville a Bill Clinton en 1992, ni siquiera de internet como decía Joe Trippi en 2008, esta vez, y creo que por mucho tiempo, la clave son las personas.

Exclusiva de El Pais: Los Tea Party existen

Siempre que leo en la prensa sobre un tema que conozco ligeramente me doy cuenta de lo poco que sé del resto de los temas. Es tan habitual encontrar una serie de lagunas y, sobre todo, una falta de enfoque que siempre me pregunto, cómo será en los casos que ignoro. No deja de ser paradójico que esto ocurra en un momento en el que la seriedad y la profundidad a la hora de abordar los temas, el análisis cualitativo, parece ser la única tabla de salvación de la prensa en papel. Quizás por eso algunos, da igual de dónde vengan, se han pasado a la “prensa comprometida” y entienden que la ideologización y la llamada a las barricadas producen más rédito.

El comentario viene a cuento tras leer un editorial del diario El Pais que declara solemnemente “El Tea Party existe”. No se si será la costumbre de repartir certificados, demócratas y antidemócratas, inocentes, culpables y presuntos, pero el titular me ha recordado aquella frase de Nietzsche, en su Así hablo Zarathustra, “Dios ha muerto”, como si fuera su percepción y no los hechos los que pudieran conformar la realidad….

Los Tea Party llevan funcionando en Estados Unidos más de un año, su articulación y su vitalidad recuerdan a aquellos grupos, herederos de Howard Dean que, articulados en torno al No a la Guerra, se convirtieron en la base imprescindible sobre la que Obama levantó el ejercito ciudadano con el que se enfrentó a la maquinaria del Partido Demócrata. Desde allí, y gracias a su estructura en red y el uso de las nuevas tecnologías el movimiento fue creciendo y ampliando sus objetivos para terminar diluyéndose en una plataforma electoral, ha tenido que pasar un año para que algunos de ellos manifiesten su decepción (no era eso, no era eso) y vuelvan al activismo.

Desde hace unos meses El País parecía empeñado en hablar de unos grupos radicales, cavernícolas a la extremaderecha del Partido Republicano, que acusan de comunista al Presidente Obama (hasta el punto de querer matarle), han convertido a Sarah Palin en su diosa y a Russ Limbaugh en su vocero oficial. E incluso, de propina, dejaba entrever los paralelismos con ciertos medios de comunicación nacionales. Hace un par de días los creyentes del Diario de Prisa descubrieron una realidad bien distinta:

Hoy, este airado conglomerado de activistas de derecha, de bases inequívocamente populares, representa la fuerza más dinámica de la política estadounidense, aunque se mueva en la periferia del establishment y carezca de líder o programa claro.

Lo fundamental de este ideario por el momento es jibarizar el papel del Estado y su intromisión en la vida de los ciudadanos y exigir a ultranza responsabilidad fiscal a los administradores públicos.

sería un craso error convertir en mero folclor el papel de un movimiento cuyo credo comparte de manera más o menos explícita una buena parte del electorado estadounidense. Como lo es asimilar el Tea Party a una mera excrecencia del Partido Republicano,

Una reciente encuesta de The New York Times sobre sus simpatizantes informa, además, de que su educación es superior a la media, no tienen dificultades económicas y son profundamente pesimistas sobre la dirección del país.

y, por eso, a pesar de la grandilocuencia del titular, que pretendiendo ocultarlo evidencia aun más la ignorancia del pasado, es bueno felicitar al editorialista del diario independiente de la mañana.

Por cierto, si alguno se anima a replicar el fenómeno en España, aquí tiene algunas pistas para hacerlo bien.

yopolitico

El 4 de octubre se lanzaba a la red una nueva iniciativa de participación ciudadana, yopolitico, pronto empezó el ruido en la red. La principal acusación era sobre su orientación política, y su posicionamiento como organización abierta, no partidista.

Me pareció oportuno seguir la iniciativa durante una semana, que son como 100 dias en internet, y valorarla a posteriori desde mi experiencia en iniciativas ciudadanas parecidas. Hace años, en 2002, participé en los primeros pasos de Hazteoir, una iniciativa ciudadana que no deja de coger fuerza en los últimos tiempos. No duré mucho, mi última campaña fue contra la guerra de Irak, pero en el camino aprendí mucho sobre participación ciudadana. Muchas de estas lecciones quizás sirvan a la gente de yopolítico.

1. Me parece muy difícil que, al menos en España, puedan funcionar plataformas totalmente abiertas de participación ciudadana. En mi opinión es necesario una orientación inicial, una identidad que ejerza de llamada y aglutinador, y unas personas motivadas que ejerzan una función de impulso inicial y coordinación posterior.

2. La transparencia siempre gana. No sirve de nada esconderse, o presentarse como lo que uno no es, las cosas cantan y más tarde o más temprano “todo lo oculto será descubierto”. De ahí que no vea muy acertado presentarse como una herramienta neutra de participación ciudadana, si en el ánimo de los promotores, quizás me equivoco, está ser una herramienta de movilización progresista. Creo que frases como

“Estamos decididos a avanzar hacia la justicia, la igualdad y la libertad, a defender tus derechos, a promover la paz, proteger el planeta y profundizar en la democracia. Algunos dicen que éstas son ideas “de izquierdas”, “socialistas” o “progresistas”. Nosotros creemos que son ideas de sentido común que ayudan a construir un mundo mejor.”

no aclaran la situación sino que la confunden un poco más. No creo que sea muy útil contestar a 5 preguntas con el mismo argumento, sería más sencillo, sin juzgar a favor ni en contra, sólo por conocer la orientación responder a una pregunta tan sencilla como si estarían dispuestos los promotores a lanzar una campaña contra o a favor del aborto.

Otra cosa en esta línea sería compartir un dato tan sencillo como el del número de personas que se han apuntado a la iniciativa, también puede servir en la política de transparencia.

3. No hay que tener razones sino tiempo y ganas de trabajar. Mi sensación es que en este tipo de plataformas gana el que más trabaja, da igual quien tenga mejor estrategia o más razón, suele ser cuestión de horas de teclado…

4. Contra algo siempre se vive mejor. Para que la participación sea efectiva, debe ser capaz de ofrecer resultados, por pequeños que estos sean, y, si es posible, ofrecer un enemigo con el que merezca la pena luchar. De momento se empieza “disparando” a Naciones Unidad, no sé si genera suficiente appeal.

Hasta aquí las valoraciones/consejos. De momento da la sensación que la iniciativa anda un poco parada, quizás le falta tiempo, o alcanzar una cierta masa crítica… seguiremos observando.

LA CIENCIA EN ESPAÑA NO NECESITA TIJERAS…


No suelo tratar de ciencia en este blog. Quizás porque en las ciencias sociales estamos tan acostumbrados a que no nos consideren ciencia que se nos olvida, pero esta oportunidad no podía dejarla pasar

Investigar en la Universidad es tarea casi imposible, especialmente para los jóvenes, llevo años intentándolo, intentando que me proporcionen los medios indispensables para hacer mi trabajo, y me confieso un auténtico fracasado. Siempre hay pegas, las últimas de antología del disparate. Un proyecto coordinado de más de 50 investigadores, de 10 disciplinas distintas, y que mezclaba jóvenes y experimentados investigadores (tal y como parecía promover la convocatoria) va camino de ser rechazado,(he presentado 20 folios de alegaciones) por falta dde experiencia y ausencia de multidisciplinariedad, realmente alucinante.

Si esto ha sido asi hasta ahora, infinidad de horas perdidas intentando que me dejen hacer mi trabajo, no quiero ni imaginar qué se nos viene encima. Crear un Ministerio y rebajar el presupuesto existente es un sinsentido que parece una broma, pero por desgracia no lo es. La España del ladrillo y el paro, necesita investigación, no hay otra alternativa sino queremos convertirnos en uno de los grandes perdedores de la globalización. Gracias a los organizadores de esta iniciativa podemos desahogarnos y comprobar que en esta España que bosteza, a veces, algunos se despiertan. Aunque sólo sea por eso habrá merecido la pena.